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 Este trabajo no es ninguna presunción de ecologista. Se trata de un
simple comentario, pero sí con la firme y buena intención de contribuir a que
los que, sí son versados en el tema de la contaminación alcen su vos por
cualquiera de los medios a su alcance
para que la niñez y la juventud especialmente, vean de cara el espectro
de la contaminación, cual jinete apocalíptico, segundo a segundo arremete en
contra de la humanidad, por mano del mismo hombre.
No se trata de sensacionalismo o sonar campanas
de alarma, sino que todo mundo abra los ojos y vea lo que está pasando porque
en nuestro entorno, donde el hombre mismo está destruyendo su eco sistema, con
la contaminación de todos los elementos en todas sus dimensiones.
Eso viendo el panorama desde dentro hacia
nuestras inmediaciones, pero además, otear donde estamos sentados en nuestra
casa, nuestro ambiente doméstico, el marco de nuestros alimentos que muchas
veces sabiendo, no reconsideramos nuestros hábitos por lo que es necesario un
cambio de vida, un replanteamiento de nuestro modo de vivir.
Por ello es que en este comentario se trata de
ver un poco lo que está pasando con la contaminación. No se trata de que con
ello queramos detener la marcha de la civilización, sus avances tecnológicos
que facilitan la vida del hombre, que renuevan en cada instante los modelos
para la innovación de la época.
Se trata de que optemos por una de dos formas
en el uso de los recursos que nos brinda la naturaleza y la tecnología,
usándolos de forma racional para la buena preservación de la humanidad con
calidad de vida, o de forma irracional llevando a la humanidad al despeñadero
en medio de provocaciones que en el futuro inmediato, podría acelerar los desequilibrios
que amenazan con resultados impredecibles en detrimento de la vida de la
humanidad.
Aquí no o se está diciendo nada nuevo. Se trata
nada más de recalcar la imagen de la contaminación, hacer circular esa imagen
para que todos la vean de frente. ¿Pero que la vean quienes? Todos, docentes,
alumnos, los trabajadores del campo, las amas de casa y que se lea incluso en
las paredes de nuestras casas, esto:
Ya no más contaminación de los ríos, ya no
ensucien el agua que bebemos, no infectemos el aire que respiramos, no a la
tala irracional de los bosques, no más fertilizantes ni insecticidas letales,
ya no más ya no más.
I Eslabones de la
contaminación
Las cadenas
contaminantes existen en todo nuestro entorno y las constituyen lamentablemente
los ríos que nacen en las partes altas de nuestro sistema geográfico. Desembocan
en el Pacífico o en el Atlántico, pero para ejemplo de esta materia, observemos
al Río Villalobos.
El Villalobos, nace en la cuenca que separa a la Zona 11 de la capital y
Ciudad San Cristóbal, para desembocar en el Lago de Amatitlan, donde echa su
descarga letal, desagües residenciales y aguas residuales industriales.
De ese lago se origina el río Michatoya, el
cual recibe toda la descarga de aguas negras a su paso de esa población de
todas las comunidades adyacentes. Se interna a la jurisdicción de Palín, donde
descargan todos los desagües de beneficios de café, rastros, granjas de aves y
de cerdos, fincas, aldeas y colonias;
pero a su paso por Escuintla, recibe más inmundicia contaminante incluyendo
desechos hospitalarios, para unirse al río María Linda en la parte baja de
Escuintla, y luego desemboca en el Canal de Chiquimulilla, en jurisdicción de
Iztapa, Escuintla.
Un río de todos
colores
La población de Palín es testigo que El
Michatoya "se permite el lujo" de ser el río rojo uno o varios días, de allí es
el río canelo, luego verde, negro, el río amarillo o el color que a los
maquileros se les ocurra pintarlo. Es que los confeccionistas orientales tienen
aquí su propia planta de textiles, pero el desecho de los tintes lo arrojan al
Michatoya haciéndolo aún más tóxico para la diezmada fauna que sobrevive.
2 En los años 70, los ríos, aun eran sinónimo de
alegría pero ahora, es como hablar de un fantasma, porque la mayoría están
contaminados. Quedó en el pasado cuando el jefe de hogar en familia enfilaba al
arroyo, llevando sólo los condimentos del caldo porque seguro, en término de
minutos había recolectado lo suficiente para el picnic, entre pescado camarón y
cangrejo.
Igual el Lago de Amatitlan, atrás quedó la
tierra de las pepezcas y de las mojarras, ahora se conforman con llamarle el
pueblo del mazapán y de la pepitoria que más les queda, porque las tilapias,
que nos sirven con generoso aceite vienen de viveros de otros pueblos.
En vez de especies, el Lago está infestado de
toda clase de inmundicia, la basura y aguas negras e industriales de todas las
comunidades que lo circundan y en varios puntos del perímetro de ese lacustre,
se observan vertederos que luego terminan profundizándose en las aguas no así
el polietileno, ni los embases plásticos que conforman promontorios confundidos
entre la ninfa. Todo ese excremento llena el Lago.
Cuando se observa el embalse del INDE, en San
Luís Buena Vista, en las orillas flotan miles de embases plásticos de conocidas
marcas de refrescos gaseosos y en el lecho de la catarata hay otros miles de
esos recipientes apilados formando un gigantesco anillo y de ahí, uno a uno se
van yendo por toda la corriente hasta el mar.
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